Preguntas sobre la limpieza de campanas y conductos

Precio, frecuencia, parada de cocina y papeles: lo que se pregunta antes de contratar.

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Conducto de extraccion con registro abierto en Madrid

Lo que preguntan los hosteleros de Madrid sobre la extracción

Estas son las preguntas que más nos hacen los hosteleros y los responsables de cocina de la provincia antes de contratar. Las respuestas van con lo que vemos en Madrid, que no siempre coincide con lo que se lee en general sobre el oficio.

¿Cómo se limpian las campanas extractoras industriales?

Se protege la cocina entera —fogones, planchas, encimeras y suelo—, se desmontan los filtros y se lavan aparte, y se aplica espuma alcalina sobre el acero y el plenum para que la grasa se despegue sin rascar el metal.

El conducto se hace tramo a tramo, con arrastre mecánico y producto, entrando por los registros; donde no los hay, se abren. La turbina se desmonta, se limpia fuera y se vuelve a montar equilibrada. Y se termina aclarando, secando y devolviendo la cocina en marcha, con el aparato probado.

¿Cuánto cobran por limpiar una campana extractora?

El precio sale de tres cosas y ninguna es el tamaño del local: los metros de campana, los metros de conducto y lo que se tarda en llegar hasta él.

Una campana mural de un bar de Lavapiés con el tubo subiendo cuatro plantas por el patio no cuesta lo mismo que la misma campana en un local de planta baja con salida directa.

Por eso vamos a verlo antes: medimos el recorrido, miramos por dónde se accede y entregamos el presupuesto desglosado por partidas, para que se vea que se paga por cada tramo y no una cifra redonda.

¿Cada cuánto hay que limpiar la extracción de una cocina?

Depende de lo que se cocine, no del calendario. Una freidora encendida doce horas o una plancha de hamburguesas ensucian el conducto mucho más rápido que un horno de pan o una cocina de menú que trabaja dos servicios.

En un asador de la sierra, la brasa deja un depósito seco y ligero; en una hamburguesería del centro, la grasa llega líquida hasta la cubierta. Lo honesto es mirar el conducto en la primera visita y poner una frecuencia con ese dato delante.

¿Hay que cerrar el restaurante para limpiar la campana?

No hace falta. Basta con que la cocina esté apagada cuando lleguemos. Unos nos abren de madrugada; otros guardan su jornada de descanso semanal; en los colegios y en las cocinas de empresa del corredor del Henares, la cita es casi siempre agosto. Dejamos la cocina protegida antes de empezar y la devolvemos operativa y seca, con los filtros puestos y el aparato probado, para que el servicio siguiente arranque como cualquier otro día.

¿Qué papel queda después de la limpieza?

Un informe con fotografías de antes y después de cada tramo, la fecha, lo que se ha limpiado y lo que conviene vigilar. Ahí se ve el estado real del conducto, incluidos los puntos a los que no se llega y que habría que dejar registrados.

Es lo que pide el seguro cuando hay un parte y lo que se enseña en una inspección, y también lo que permite comparar una limpieza con la siguiente en vez de fiarlo todo a la memoria.

¿Quién responde si se declara un fuego en el conducto?

El titular de la actividad responde del estado de su instalación, y por eso el seguro pregunta por el mantenimiento antes de pagar.

La grasa acumulada es combustible: cuando la temperatura sube lo suficiente, prende dentro del tubo y el fuego viaja por donde el tubo vaya, que en el centro de Madrid suele ser el patio de manzana de un edificio de viviendas. Tener el informe al día y el conducto limpio es lo que separa un susto de un siniestro discutido.

¿Mi cocina ya no tira y el comedor huele: es cosa de la campana?

Casi siempre es el conjunto, no la campana. Puede estar el filtro saturado, el conducto estrechado por la grasa, el rodete de la turbina cargado y desequilibrado, o sencillamente faltar aire de reposición en la sala. Lo comprobamos en la visita, porque cambiar la campana sin mirar el resto es gastar dinero para seguir igual. En locales antiguos del centro, el problema está casi siempre en el tramo vertical.

¿Trabajan en cocinas de colegios, hospitales y catering?

Sí, y es buena parte de lo que hacemos en la provincia. Son campanas de varios metros, muchas veces dobles, con conductos largos y ventanas de trabajo muy estrechas: un fin de semana, un puente o la parada de verano. Se planifica con semanas de antelación, se entra con el equipo dimensionado para hacerlo de una vez y se entrega el informe de cada línea de cocción por separado.

¿Se puede limpiar un conducto sin registros?

Se puede empezar, pero no se puede terminar bien. Sin registros solo se alcanza el primer tramo y el resto queda como estaba, que es justo donde se acumula lo peor. Cuando el conducto no los tiene, los dejamos instalados en los puntos donde hará falta entrar siempre: cambios de dirección, tramos verticales largos y antes de la turbina. Es una sola obra pequeña y a partir de ahí todas las limpiezas son más rápidas y más baratas.

¿Lo tuyo en la provincia de Madrid es un caso distinto?

Si su duda es sobre una instalación concreta —un tramo al que no se llega, una turbina que vibra o una ventana de trabajo muy corta—, lo útil es verlo. Una visita aclara en media hora lo que por escrito se queda siempre en generalidades.

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